El origen del miedo

¿Qué es el miedo, de dónde viene, cómo se manifiesta y por qué le tememos a ciertas cosas?

 

Es una intensa sensación de peligro que se origina como un instinto humano o como una sugestión de la mente

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La filosofía del miedo

Sigmund Freud en su momento, definió dos términos que según su teoría se separaban en, miedo real y miedo neurótico, siendo el primero aquél que se origina por una experiencia pasada que nos indica el riesgo ante el cual nos enfrentamos. El miedo neurótico a su vez, es una percepción de riesgo que si bien puede ser posible, la reacción es irrazonable y responde más bien a la ansiedad.

Hoy en día  existen dos conceptos diferentes. Según el concepto del conductismo, el miedo es algo aprendido, es decir, que mientras vamos creciendo, la sociedad nos enseña a temerle a ciertas cosas. En el modelo de la psicología profunda, el miedo existe como un instinto básico inconsciente hacia algo incomprendido.

La supervivencia y el miedo

Si nos vamos al origen de nuestra especie, podemos decir que el ser humano, desde tiempos remotos se ha guiado por sentimientos y comportamientos innatos que responden a la capacidad de supervivencia, uno de ellos es el miedo. Pero, ¿cómo es que se produce esta reacción?

En primer lugar vienen los sentidos, que al enfocarse en cierto peligro, activan el sistema límbico del cerebro, encargado de regular las emociones y reacciones ante algún riesgo. Una vez que esto sucede la amígdala se encarga de desencadenar los reflejos instintivos, que en el mejor de los casos, le ayudarán a salir ileso. El verdadero reto es poder reaccionar ante la amenaza mientras tu presión arterial se intensifica, el metabolismo se acelera, la glucosa en la sangre se dispara, las funciones no esenciales se detienen, la adrenalina invade tu sistema y los músculos se tensan.

El cuerpo está listo para lo que sea; correr, saltar, pelear, gritar… a menos que el miedo se convierta en pánico y entonces te congeles en el momento, incapaz de reaccionar, resultado de la falta de actividad de los lóbulos frontales que nos hacen perder noción del peligro y el control sobre nuestros reflejos.


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La evolución del miedo.

Durante la Era de las Cavernas el miedo era algo normal, incluso, era una factor primordial para la protección de las tribus. Si se era lo suficientemente hábil, un individuo podía alejarse y protegerse de los depredadores y otras amenazas naturales, como el clima. A veces poniendo a prueba sus habilidades motrices y otras haciendo uso de ingeniosas herramientas hasta que lograron construir chozas, bardas e incluso fortalezas. Claro que a medida que las sociedades se fueron desarrollando y los seres humanos se volvieron más complejos, se crearon nuevas amenazas y por ende nuevos miedos, infundidos en su mayor parte por la misma sociedad y sus teorías.

El poder, lo sagrado, lo espiritual, las supersticiones, las profecías y lo inexplicable fueron nuevos motivos para que el miedo se propagara en la mente de los seres humanos a medida que evolucionábamos en un ser más social. Si es cierto que en nuestro instinto innato ya tenemos programadas reacciones ante algunas “amenazas”, como a los insectos o las alturas, en ocasiones también existen miedos particulares (fobias) de algunas poblaciones o culturas. Los conflictos bélicos, la religión, las tabúes, la fauna local, las leyendas, los monstruos e incluso los medios y el cine han creado motivos para temer a ciertas cosas, personas, ideas, comportamientos, animales, lugares y situaciones según nuestro lugar de nacimiento.

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Así es que ya sea que se trate de un troglodita enfrentándose a un dientes de sable, un gladiador romano combatiendo a un león, un Xplorador a punto de aventarse de la primera tirolesa del circuito jaguar o un ciudadano promedio al que se le cruza por enfrente un gato negro, el miedo se hace presente y nos permite reaccionar de diferentes maneras según el conocimiento previo que se tenga de la amenaza. Correr, brincar, pelear, esconderse, gritar o simplemente darse un momento para racionalizar la situación y entender que se trata únicamente del gatito de tu vecino persiguiendo una pelota con sonaja.

En nuestra próxima entrada hablaremos de algunas fobias, miedos específicos que se presentan de manera intensa en los individuos y que por lo común son difíciles de vencer, como a los murciélagos. Comparte con nosotros tus fobias en un comentario de este blog, por facebook o por Twitter, elegiremos las más extrañas y poco comunes. 

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Fuentes:
National Geographic
Kids Health